Nos reímos demasiado

Ayer en el desayuno, comenté que, por lo menos desde Valiente, Disney y aledaños ha presentado las relaciones mamá/hija como conflictivas, algo qué resolver. Pareciera que no se puede retratar una familia en la que la madre y la hija simplemente se lleven bien. A lo que mi hija respondió: «Mama, es que antes en todas las películas, las mamás estaban muertas»…

Por supuesto que nos reímos demasiado. Porque tiene razón. La mayoría de cuentos comienza con que se muere la mamá y entra la espantosa madrastra a arruinarlo todo. Claro, poco se le reclama al padre que permite que traten mal a sus hijos, pero eso es para otro día. En realidad, yo creo que no es necesariamente el hecho que sean mamá/hija lo que dificulta una relación, sino que es cuestión del crecimiento normal y la búsqueda que tiene cualquier adolescente de encontrar su individualidad. Los hijos necesitan romper con uno y uno de papá (mamá) tiene que poder darles su espacio seguro para que lo hagan. Aferrarse a ellos es la mejor manera de perderlos.

Así que, sí, nos reímos de la respuesta. Y la he estado masticando porque, sin fallar, con la adolescencia de mis hijos, estoy sintiendo esas rajaduras de alejamiento que tienen que hacer. Duelen, pero nos caen bien a todos. Al menos prefiero eso y verlos a dejarlos con una madrastra malvada.

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