No te entiendo

Muchas de las discusiones entre mis hijos y yo se deben a que no entienden por qué les pido las cosas. Lamentablemente no siempre tienen los años necesarios para hacerlo. Ni yo la paciencia para explicarme.

Frente a una posición opuesta a la de uno, vale la pena tomarse el tiempo para comprender al otro. No sólo porque cada persona tiene un punto de vista propio que puede ser igual de válido que el nuestro, sino que es imposible que alguien que no se sienta escuchado, escuche. No quiere decir ceder. Quiere decir atender.

Aunque al final los niños van a tener que hacer cosas que no entiendan por completo, mi propósito es explicarme mejor. Y comprenderlos a ellos.

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