No sé cómo llegué aquí

Iba buscando la llave de la puerta y de pronto ya casi me topé con ella. No sé cómo llegué, obvio mi cuerpo sí. Es raro eso de estar desconectada con lo que hago y de todas formas hacerlo.

La distracción sólo sirve en momentos en que la buscamos a propósito. Como haciendo un deporte repetitivo para dejar en blanco la mente, lavar platos, ocuparse de ordenar el clóset. Cosas que podemos hacer en automático y que nos liberan. Pero la capacidad de fijarnos en lo que hacemos con enfoque preciso es parte del reconocimiento de nuestra vida. Pasarla distraído nos roba tiempo, que es lo único que no podemos recuperar.

Es peor ir manejando y pensar en todo menos en lo que uno hace.

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