No es lo mismo adaptarse que doblarse

La improvisación no es lo mío. Planifico lo espontáneo. Me gusta la rutina. Me siento libre. Las cosas pequeñas caminan solas y eso me deja hacer y pensar en las grandes. Pero haz planes y deja que se rían de ti.

Nadie sabemos qué va a pasar. Como hoy que me chocaron camino al trabajo. No pasó nada malo, salvo que perdí bastante tiempo y no llegué a la hora que tenía planeada. Igual llegué.

Adaptarse es una habilidad crucial para sobrevivir. Sino, ¿cómo huimos del tigre que se planta en nuestro camino? La capacidad de cambiar de rumbo ante nuevas circunstancias y lograr una resolución es, sin duda, una de las mejores cosas que podemos alcanzar para vivir felices. Pero adaptarse no es dejarlo todo sólo porque cambiaron mis marcos de referencia. Es evaluar los nuevos hechos, confrontarlos con los planes anteriores y ver si las metas que nos trazamos aún son alcanzables y deseables y continuar.

Las plantas se adaptan al clima y no por eso dejan de ser lo que son. Nosotros debemos hacer lo mismo, aunque sea muchas veces.

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