El hummus es cuestión de gusto del momento. O de lo que tenga a mano. Los ingredientes son siempre los mismos, pero nunca uso receta y me queda un poco distinto cada vez. Igual me gusta siempre.
Entre todo lo que se puede hacer, todo tiene ya una fórmula qué seguir. Pregunten entre la gente que hace repostería si no es más parecido a la química que a la cocina. Todo tiene medida y procedimiento. Luego viene el día que uno se entera que puede mezclar los ingredientes secos antes que los húmedos para hacer magdalena y se cuestiona el universo.
Las reglas de siempre funcionan y tienen el mérito de darnos resultados consistentes, pero hay que probar salirse de ellas de vez en cuando porque todo es susceptible de mejorar. Un beso no puede ni debe ser igual a otro, pero siempre debe ser rico. Así con todo. Sobre todo con el hummus.
