Hacer compañía

Qué alegre es tener una tribu, sobre todo para compartir. Hablando con una amiga acerca de la maternidad y lo agobiante que resulta a veces, hacíamos la observación que los humanos estamos hechos para tener estas experiencias en grupo. Que las generaciones anteriores de mujeres nos enseñen qué hacer y nos sostengan. No es lo ideal hacerlo solas.

La compañía también es buena en las ocasiones felices, las alegrías compartidas se multiplican. Los éxitos se pueden celebrar, no para hacer demostraciones, sino para esparcir la felicidad. También ayudan a saber que suceden cosas buenas.

Desde que vivimos tan aislados y las familias son más pequeñas y están dispersas, no tenemos necesariamente el beneficio de este apoyo. Pero hay que buscarlo. Que nadie nos haga sentir mal por no poder hacerlo todo solos. Se vale compartirse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.