Noviembre comenzó congelándonos las ganas. De todo. No quiere uno ni bañarse. El sol está escondido entre agua, el viento se mete entre los poros y mi cuerpo tiembla. Trato de entrar en calor haciendo ejercicio, tomando té, abrazando niños, pero no hay mucho éxito en el emprendimiento.
Hablar del clima, como parte de la conversación, es de los temas tranquilos que se pueden tocar con todos. Porque son evidentes, el todos tenemos la misma información y no hay mucha carga emocional. Claro, salvo para los que discuten hasta de gustos personales.
Es un buen momento para agarrar a los engendros y meternos a ver películas. Que salga el sol otro día.
