El infinito adquiere los límites
que le ponen tus brazos a mi cuerpo
cuando traes el universo entre los ojos
negros, profundos, calientes,
esperando que pose
un par de soles,
fríos, verdes, húmedos
para estallar en la creación
que nos destruye y rehace
en cada beso
hasta acabarnos el tiempo
y volver a empezar.
