O antes. A veces antes. Porque esas horas son mías y puedo perderlas jugando a aprender francés si quiero. Nadie me habla. Me busca. Está bien que no haya sol. Las calles están en verde y yo me voy un rato.
Los humanos somos diurnos. Por mucho que haya personas que reniegan de las mañanas. Nada de nuestros sentidos está hecho para andar parando la cola de noche. Si fuera así, no necesitaríamos luz artificial. Tampoco habría historias de miedo. Lo que no podemos ver, nos asusta. Todo lo siniestro es oscuro. Si uno quiere descansar, las horas dormidas antes de la medianoche cuentan el doble. Y los malos hábitos de protocolos de sueño se pueden revertir.
Tal vez necesito cambiar mis hábitos para ser más sociable. Digamos que trasnochar no es lo mío. Pero sí tengo hasta la ropa lavada, súper (dos distintos), almuerzo, sol y niños listos antes de las 4pm. Hasta que vuelve a comenzar el día.
