Saber que otras personas han pasado por lo mismo que uno, que lo superan con éxito y que siguen adelante, no siempre me ayuda. Porque estoy en un hoyo hoy y no sé qué pie poner encima del otro para salir de allí. Hoy. El futuro ese rosado de la superación me parece muy lejano, el fango que me atrapa muy pegajoso y el borde del pozo muy lejano.
No sé, tal vez soy muy extraña y las historias de superación no me son inspiradoras. Hasta que paso del primer momento de dificultad y doy el primer paso. Me encuentro con que las cosas no eran tan difíciles, ni tan negras y ya puedo salir del primer nivel de decepción en el que estaba.
Entonces, y sólo entonces, es que puedo apreciar las historias que me han contado los demás que ya pasaron por allí y perseveraron. Y yo puedo pensar que lo mismo me puede pasar a mí.
