Una de las características de personas inteligentes es que pueden considerar dos verdades aparentemente contradictorias a la vez. En términos valorativos, por ejemplo, se acepta que la justicia y la misericordia son loables aunque en la práctica puedan chocar. La misma luz es dos cosas a la vez y no por eso una niega la otra.
Pero todo eso no tiene nada qué ver con la coherencia. Y allí es donde fallamos muchas veces, sobre todo a nosotros mismos. Vivir dentro de los postulados electos nos acerca a la felicidad. No siempre lo logramos y allí es donde caemos. Lo importante, lo único importante, es levantarse, reevaluar y seguir.
Se puede convivir entre dos verdades. Y se puede tratar de ser coherente. Y todo lo que pase entre esas dos realidades, es lo que nos hace humanos.
