Uno sólo puede esperar con certeza que todo va a cambiar en un momento. Y lo que toca es verse en la nueva situación y adaptarse.
Uno de mis tatuajes favoritos dice “el control no es poder”. Lo aprendí de mala forma y pagué por la enseñanza muy caro. Pero no lo olvido. No sólo porque no se borra, sino porque me ha dado más libertad que cualquier ilusión de manejar mi vida. Yo no controlo casi nada, pero tengo poder sobre cómo reacciono y eso es lo verdaderamente importante.
Cuando las cosas cambian y no nos gustan, toca adaptarse, cambiarlas de nuevo o irse. ¿Verdad que eso es maravilloso?
