Tengo preocupaciones, como todo el mundo. Si algo he aprendido es que nadie está libre de cosas que le pesan. Sólo las llevan de forma distinta.
Es como el arroz, que puede ser tan simple que sepa a agua, hasta adictivo como el frito que hago con ajo que hasta a mi me gusta. La vida para todos está hecha casi de los mismos materiales y cada uno la adereza como quiere en el ámbito puramente emocional.
Tengo cosas que me pesan. Espero estarlas manejando bien, porque no quiero verme amargada. Quiero parecer un buen arroz frito.
