Con tantas cosas por hacer, lo único que se me ocurre en este momento es que quiero dormir. Ahorita y en general. Tan básico que se lee, pero es algo que no he hecho bien y tal vez sea importante. Y ya que estamos en cosas simples, quiero abrazar mucho. A mis hijos sobre todo. Ahora que aún soy tanto más grande que ellos y les puedo servir de refugio, para que el día que eso ya no sea cierto, les quede la sensación. También quiero comer con propósito, sin ver el teléfono, poniéndole atención a lo que me llevo a la boca. Caminar con la vista abierta. Cantar mucho, todo el tiempo. Vestirme con más esmero. Hablar con más dulzura.
Quiero seguir añadiendo cosas a la lista de lo que quiero hacer, porque eso implica que me regresaron las ganas. Y eso es lo que más añoro.
