Ahora le pongo cebolla a los frijoles

A mi papá le daba alergia la cebolla. Al menos eso decía. El vegetal estaba exilado de mi casa de forma absoluta. Crecí oliendo las cebolla frita de la vecindad, justo antes de poner los frijoles y siempre quise llegar con mi plato.

Hay cosas de otras casas que se nos antojan. Los juguetes de los amigos que son iguales que los nuestros pero que están en otros cuartos. La comida, el sofá, la tele. Tal vez de pequeños sabemos que la casa de nuestros papás, aunque nuestra, no la hicimos a nuestro gusto y queremos cosas distintas.

Recuerdo haber detestado la profusión de adornitos que sólo servían para acumular polvo. La cocina pequeña. La falta de cebolla. Me gustaba mucho más, aún me hace falta tener casa de mis papás a dónde regresar. Pero soy feliz teniendo una propia. Y le frío cebolla a los frijoles.

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