A veces sólo necesito peso

Tengo una lucha eterna con mi cuerpo, que quisiera estar más grande y redondo de lo que lo dejo y yo que quisiera que estuviéramos con unas veinte libras menos. Ya estoy vieja para aceptar que eso está en mi programación de personalidad y ni modo. Seguiré luchando el resto de mi vida.

Pero las personas me gustan con sustancia. Poder abrazar un cuerpo que no se me escape, que su conversación caiga en mis oídos con palabras que hagan una impresión. Hasta estar acostada y sentir un cuerpo encima en un acto de protección.

A veces me siento dispersa, cansada y lo único que necesito es un peso que me ancle y me devuelva al centro. El amor es uno bueno. La risa, aunque flota, es otro. Y luego poder soltarme y volar.

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