Hemos atravesado la existencia humana en océanos de incertidumbre. Nada lo tenemos asegurado. La vida no es una fórmula matemática. Y, aún así, progresamos.
Quedarse en la comodidad es contrario a nuestras necesidades naturales. Queremos aventura para crecer.
La fé sólo se ejerce en la incertidumbre. El valor ante el miedo. La compasión ante el error. Y sólo somos humanos en nuestras imperfecciones.
