Lo que uno hace

En un vuelo largo, leo. Como antes que no tenía otra cosa mejor qué hacer. Los libros se desvanecen, las horas son cortas, y yo no estoy distraída.

Lo cierto es que la vida ya no es así. Y, aunque lo lamentemos, es lo que hay. Es cierto, tal vez ya no leo durante horas en un día normal, pero si que puedo hablar con la gente que quiero.

Es rico saber que aún puedo leer la mitad de un libro largo en un tirón. Pero no siempre.

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