A mi papá le encantaba citar a un su amigo cubano que decía “en vida hermano, en vida”. Y, como filosofía de generosidad me parece perfecta.
A veces esperamos. Que todo esté perfecto , o que tengamos preparado qué vamos a decir, o que el otro nos quiera escuchar. El momento es en el que estamos. Siempre. No hay otro. Y quedarse con las cosas bonitas sólo las arruina.
Así que le digo a la gente que quiero, que la quiero. A los míos que me hacen falta. Les reitero lo orgullosa que estoy de ellos y que son lo mejor de mis días. Nunca me he arrepentido de un te quiero. No puedo decir lo mismo de las palabras duras.
