Hace poco me porté muy mezquina. Mucho. Sin la menor excusa. Sabiendo lo que estaba haciendo. Pequeña, mezquina.
Las personas comunes que van a la cárcel es porque tuvieron un pésimo día. Terminan tomando la peor decisión de sus vidas y desde allí no hay cómo hacer marcha atrás.
Quiero pensar que soy más que el peor momento de mi vida. Pero también estoy consciente que esos momentos pueden tener consecuencias irreparables. Así que, aunque sea mezquina, procuraré no serlo tanto.
