No hay porqués

En el camino, uno entiende que los porqués son hacia adentro. Para mejorar, para no volver a hacer el patrón, para entender. Pero no para afuera.

Cuando pasa algo en una relación, más que la causa en el otro, vale la pena encontrar el deseo futuro. Qué se quiere hacia delante. Cómo conjugarlo. Y ver si ambos están dispuestos a hacer lo que se quiere.

Yo siempre quiero saber por qué. Porque quiero arreglar las cosas. Pero tuve qué aprender que sólo me puedo arreglar a mí.

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