Tenemos las clases con el maestro japonés de todos los años. Contrario a lo que se pudiera pensar, no nos pone a hacer cosas extraordinarias. Regresamos siempre a lo básico.
El éxito en cualquier cosa depende más de hacer el trabajo de todos los días bien, que de los golpes de suerte. Vale más la convivencia diaria feliz que los viajes esporádicos. O la práctica constante que el talento extraordinario. Porque todo lo fuera de lo común tiene un peso adicional que tiene que poder aguantarse. Por eso muchas personas que se ganan la lotería despilfarran el dinero en poco tiempo. O los romances de película duran un suspiro.
Me gusta repasar lo básico. Quiero ser sobresaliente.
