El peso de las cosas

Me engordé al menos cinco libras a principios de este año. Yo, que lucho para ser liviana, caminar entre silencios, no ser rotunda, me cuesta demasiado no ponerme enorme.

Hay muchas cosas que delatan su calidad por cuánto pesan: los argumentos, el oro, una espada. Nada de eso es delicado en principio, pero todo se puede forjar para que lo sea. Pesa más el músculo que la grasa y es más necesario para tener una buena vejez. Deberíamos apostarle a ocupar más espacio en nuestras propias vidas, no a borrarnos de ellas.

Tengo preferencia por estar como me es imposible: flaca. No lo soy y con los años ya debería haberlo aprendido. Lo que sí puedo hacer es que mi peso no ahogue a los demás. Y que me haga sentir más centrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.