El dolor te avisa dónde está el límite,
te dice sí, sí estás sangrando,
que no camines más
que te escondas.
El dolor te muestra que tienes piel
y que está lastimada
te explica el peso de las palabras
cuando te caen encima y te hieren.
El dolor te ayuda a no perder cosas
a no tener cosas,
a no querer nada.
El dolor te enseña
a conocer el límite del deseo.
