Nunca me ha dado sentimiento dejar solos a mis gatos. No es que no les haga falta y sí me esperan en la puerta cuando regreso, pero tal vez no son tan evidentes en su nostalgia. Además que ahora tengo dos y se hacen compañía. Pero, con el perro, es otro rollo. El animalito se queda tan triste viendo la puerta cuando uno se va. Y es que ambos animales están diseñados y han evolucionado distinto.
Me da la impresión que los seres humanos no podemos dejar las cosas como las encontramos. Algo le queremos cambiar. A todo. Para ejemplo las modificaciones corporales que han encontrado en fósiles de nuestros antepasados prehistóricos. Así que los perros, que fueron nuestros primeros animales de compañía, definitivamente no podían quedarse atrás. Por eso las distintas razas. Es importante saber para qué sirven, porque de eso depende mucho el comportamiento base del chucho. Pero todos, todos, quieren la compañía de su humano. Y allí es donde entro en conflicto.
Estoy más acostumbrada a hacer mis cosas sola, como gato. Ahora necesito que el chucho no se sienta solo. ¿Será que le consigo compañía a la compañía?
