Tengo un par de noches despertándome porque cantan dos búhos. Es un ruido que me parece exótico, me despierta. No es que crea que me llamen, aunque sí he salido al balcón a buscarlos. Algo pasa con estos animales, tal vez algo primordial en nosotros.
Antes de tener métodos científicos para explicarnos la ínfima porción del mundo que entendemos, usábamos símbolos. Todo lo que había a nuestro alrededor servía para darnos sentido a lo que no entendíamos. Y estábamos tranquilos con que ni siquiera sabíamos qué no sabíamos. Es cuestión de encontrar paz interior en las explicaciones, tal vez. Así, la vida igual tiene altos y bajos, pero al menos les encontramos sentido.
Creo que perdimos mucho como especie al tirar por la borda todo lo místico. Al menos podríamos apreciar que hay cosas que no tienen una respuesta fácil, que todo es complejo, que el sentido se lo damos nosotros. Y que un par de búhos en la noche bien pueden ser visitantes que quieren que salga al balcón a buscarlos.
