Uno siempre tiene amigos tan cercanos a los que no mira seguido, pero que uno quiere igual, no importa el tiempo que pase. Me sucede mucho, porque siento que las emociones no llevan reloj. Es alegre volver a verlos, saber qué han hecho y retomar donde lo dejamos.
También hay gente que hace que el tiempo se encoja, que los años pasen como agua y que parecen nunca envejecer. La vida se estira y encoge y jamás es una línea recta.
Mis hijos se alejan a pasos acelerados y sé que les toca adelantarse. Ojalá lleguen muy lejos. Y que, cuando nos juntemos, reunamos nuestras vidas.
