El menos malo de los males

Escoger entre una cosa buena y una mala siempre es fácil. Escoger entre dos cosas buenas no tanto, pero no importa mucho. Pero cuando ambas opciones son malas, quedarse con la menos dañina cuesta. Porque uno simplemente nunca sabe cuáles van a ser todas las consecuencias a futuro.

Quiero pensar que uno tiene la oportunidad de ir enmendando los errores en el camino, podar las ramas que se tuercen. Pero eso sólo se logra aceptando que uno nunca es perfecto para escoger, estando alerta a lo que va arruinándose y siendo flexible. Todo eso me cuesta miles, sobre todo la flexibilidad. Me gusta seguir el camino que me tracé y la vida me ha ayudado botándome puentes y deshaciéndome calles. Las cosas jamás resultan justo como uno las imagina.

Hay excesos mejores que otros, errores que no son tan malos, decisiones catastróficas que pueden recogerse. Tal vez uno lo único que necesita es saber que uno siempre va a cometer errores y que el verdadero éxito es identificarlos y corregirlos. Todo lo demás ya pasó.

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