En donde sea

Tan bonito que es cuando la gente enseña sus verdaderos deseos. Me encanta leer los tuits de “quédate donde pase xxx”. Se pueden clasificar en categorías: a. Comida; b. Afecto; c. Gustos varios. Y, si uno va al fondo, todos coinciden en querer estar donde lo quieran a uno.

Creo que lo que más me gusta de envejecer, es afinar esos deseos, pulirlos hasta quitarles todo lo superfluo y que brillen. Seguro se ven más pequeños, pero son más claros. Y me cuesta mucho menos articularlos. En realidad, me queda uno, el único verdaderamente importante: me quedo donde no tenga que ser otra persona. Me ha costado demasiado quererme como soy. Que no es lo mismo que no estar dispuesta a mejorar. Ese balance delicado entre “puedo progresar” y “yo soy así”. Hay cosas que no se cambian, pero que definitivamente se trabajan.

Agradezco a los míos que me quieren. Con los que puedo soltar una bomba de sarcasmo sin causar una destrucción. Que me tienen la confianza de decirme que no me pase de directa. Y que caminan conmigo cuando lo necesito. El andamiaje de mi felicidad está lleno del cariño de mi gente y eso me mantiene con ganas de seguir. Y de quedarme. Porque allí es mi en dónde.

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