A mí me gustan los gatos

Creo que ya lo he dicho muchas veces, pero vale la pena repetirlo: a mí me gustan los gatos. Son animales que escogen estar con uno. La lealtad de un gato no se compra con premios. Y vaya que son leales. Simplemente tienen un lenguaje distinto al perro, que lleva milenios de evolución con nosotros y que ya nos conoce.

Ganarse la amistad de personas difíciles trae una satisfacción especial, porque casi siempre son más interesantes que el resto. Aprender a navegar otra cultura amplía los horizontes. Salirse de la zona de confort ayuda a crecer. Vale la pena aventurarse hacia terrenos que parecen menos fáciles, menos conocidos.

Tener un perro es como el novio del colegio que lo conoce a uno de siempre, es cómodo. Y uno podría ser feliz allí. O uno se busca alguien nuevo con quien tiene que aprender a conocerse, un gato un poco más arisco. Y también se puede ser feliz.

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