Aunque ya pasó demasiado tiempo, hay recuerdos que me empequeñecen. No puedo evitarlo. Es porque en el lugar donde se guardan las memorias, no existe pasado como tal, sino que se trae al ahora ese momento. Por eso funciona la terapia, porque uno le da otro significado al trauma.
Tengo en el futuro inmediato una ocasión para volver a sentirme inadecuada y, aún ahora, me duele el estómago como cuando era pequeña. Es tonto. Podría simplemente no ir. Pero yo ya no soy esa niña desvalida. Y no enfrentarme a la molestia es otorgarle demasiado poder.
Puedo hacerlo. No importa cómo siento. Porque puedo sentirme de manera distinta ahora. Al menos eso espero. Si no, siempre hay otros días.
