Lo nuevo, lo malo y lo viejo

Me cambié el corte de pelo. Es lo nuevo. Me queda nuevo, o sea, me siento rara. Lo malo. Pero como lo tenía antes, lo viejo, ya no funcionaba.

Aceptar los cambios es salirse de lo que uno conoce, dejar de comer igual, pasear por otro camino, probar nuevas formas de contestar. Lo exterior también influye en lo interior, porque somos todo uno. Y sí, hasta el pelo refleja el estado de ánimo (un poco más la humedad).

Me cuestan los cambios. Pero he aprendido a no dejarlos para el extremo de la desesperación porque entonces tomo decisiones extremas. Y ya me ha tocado esperar mucho tiempo para dejar crecer otra vez el pelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.