«El que nace para gordo, aunque lo fajen», decía mi papá. También se escucha «De tal palo, tal astilla», «Hijo de tigre, sale rayado». Y, dentro de cada familia, no falta quien diga que uno es igual al tatarabistíoconprimo que se murió hace 1000 años. Así como yo tengo «historia familiar de cáncer» y me he llegado a preocupar mucho por el asunto, así también «vengo de familia de escritores» y pues, heme aquí.
En cada historia personal parecieran estar entretejidas leyendas familiares que a veces dictan el guión. Para lo malo y para lo bueno. Y también las que nos contamos a nosotros mismos.
Yo creo que uno tiene partes determinadas por la naturaleza, herencia, familia, crianza. Determinadas, pero nunca determinantes. Llega el momento en el que podemos repasar por dónde va nuestra novela y agarrar la pluma para seguir escribiéndola a nuestro antojo.
Yo nací gordita, pero no necesito faja.
