Perfección Vs Permanencia

A pesar de los días grises, fríos y lloviznosos, estamos en verano. Evidencia de eso las jacarandas reventadas de morado y los matilisguates ruborizándose por toda la ciudad. Es de las pocas cosas bonitas que tenemos para ver, pero ¡son tan bonitas! Es un momento tan precioso y efímero del año, que dan ganas de tomarles foto a cada árbol, como si no fueran a volver a florear en doce meses.

El recuerdo de un día feliz, de una comida entre amigos, de la risa de nuestros hijos, de una mirada llena dd amor. Vivimos pequeños pedazos de perfección que no se pueden atrapar para siempre.

Y continuamos nuestras vidas normales, con raíces y ramas y hojas verdes. Que no por no estar floreciendo dejan de ser hermosas.  Sólo no son perfectas.

Porque lo perfecto no se queda. Por eso lo tenemos que aprender a apreciar cuando llega, vivirlo al máximo y dejarlo ir. Para continuar con lo que sí es permanente. Hasta que nos toque el siguiente destello de algo maravilloso que adorna el verde de todos los días.

Me fascinan las jacarandas en flor. El morado, después del negro, es mi color favorito. Pero también me gustan todos esos árboles verdes en la ciudad.

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