Hay palabras que nos quedamos, porque sacarlas destruirían nuestro mundo.
Otras que guardamos como si fueran un tesoro que no queremos enseñar.
Otras que callamos porque no queremos darle sustancia a nuestros miedos.
Otras que escondemos para no recordar nuestras culpas.
Las palabras que nos quedamos nos queman, nos corroen, nos iluminan, nos sostienen. Nos las susurramos por las noches. Se las gritamos al eco. Las tiramos en un papel. Las dejamos volar al viento.
De todas las palabras que nos quedamos están hechos nuestros sueños.
