Ni avanzo escribiendo. Ni me para de dar vueltas hámster de la cabeza.
Todavía no me aprendo bien mis katas. Me sigue saliendo mal la patada. No se me marcan los cuadritos.
Continúo despertándome de noche. Me enojo, bastante. Me canso corriendo y no logro aumentar la distancia.
Hay muchas etapas en las que nos quedamos estancados. En una relación que no podemos dejar. O no logramos perfeccionar algo, por más que lo practiquemos. La dieta no nos ayuda. Todavía sacamos esos recuerdos que nos lastiman.
Nos quedamos patinando como carros sobre lodo. Dando vueltas en círculos. Y a veces todo eso está bien. Porque repetir ciclos significa que aún tenemos algo qué sacarle a la situación. Que necesitamos aprender (o desaprender) lo que nos da la lección que tenemos en repetición.
La vida pareciera un juego de video en el que se aprenden habilidades diferentes para poder avanzar de nivel. Hasta que no las tenemos, no pasamos al siguiente mundo.
Es triste quedarse estancado. Sobre todo porque a veces nosotros mismos nos detenemos en el camino, porque nos da miedo lo que pueda venir.
Yo quisiera avanzar. Me cuesta más olvidar que aprender. Supongo que todavía le puedo sacar algo al dolor, aunque sea la certeza de no volver a querer estar allí.
