Para escuchar la sangre que nos corre entre las venas
Para que el corazón nos llene de dolor dulce
Para que nuestras manos se resbalen por una piel
Para que los labios se junten con otros
Para que una palabra nos regrese el aire a los pulmones
Para que podamos ver el deseo en otros ojos
Sentimos, aunque duela, aunque despedace, aunque queme.
Porque no sentir es perdernos de la vida misma.
