Pruebas de esfuerzo

Hoy me hicieron una prueba de esfuerzo. Le llevan a uno el corazón al límite. Pero eso no es tan interesante como que también se mide cuánto tiempo se tarda uno en recuperarse.

Uno no debería de vivir al límite de su capacidad todo el tiempo. Por algo éramos cazadores: períodos cortos de actividad intensa, seguidos de mucho descanso y preparación. Porque si uno sólo está en la flojera, es al primero al que alcanza el león.

Es bueno saber que mi corazón aguanta el estrés y que rápido vuelve a su estado normal. Me gustaría decir lo mismo de mi estado de ánimo. Supongo que también eso hay que entrenar.

Hasta dónde insistir

Siempre he dicho que la diferencia entre la perseverancia y la necedad es el resultado. Y la verdadera sabiduría consiste en cuándo desistir. Yo creo que todo se puede, pero todo tiene un precio. Allí está lo importante.

Nada se logra sin esfuerzo. Todo requiere que uno escoja y deje de hacer algo más. Ni comer algo rico es gratis porque el espacio es limitado.

A veces me ha costado asignarle un valor a futuro a lo que quiero ahorita. Además que uno verdaderamente no tiene una visión perfecta de lo que pueda suceder. Sólo puedo medir que me duele más ahora y tener la esperanza que sea la mejor decisión.