Para qué sirve

Todo tiene un uso ostensible y un propósito escondido. No es que la gente le mienta a uno, es que cada acción es parte de una trama más grande que se va jugando con el tiempo. Cualquiera que estudie historia sabe esto. Lo que pasa es que es difícil verlo en la propia. Estamos demasiado cercanos y ocupados viviendo la vida como para descifrarla.

Pero hay que tratar de hacerlo. Somos seres que buscamos la trascendencia. Hasta en lo básico de la supervivencia. Hacemos comidas especiales, decoramos nuestras casas, nos vestimos a la moda, tenemos relaciones más allá de lo físico.

Tal vez no sepamos nosotros mismos cuál es nuestro propósito mayor en la Historia. Pero seguro que sí le podemos dar nuestra propia dimensión e interpretación a la nuestra.

El orden

Recuerdo que uno de los programas favoritos de mi mamá (y de media humanidad), era La Ley y el Orden. Era muy bueno, la verdad. Todavía se deja ver en una tarde de saturación de novedad. La parte del orden yo lo tenía clarísimo: todo en mi casa tenía horario.

Hacer rutinas nos da una sensación de control. Por eso hay tantos libros que enseñan a hacer agendas. La parte que también debemos aprender es que tenerlo todo ordenado siempre es imposible. Es más, es aburrido.

A mí me da paz el orden. Pero, igual que no puedo vivir con felicidad de comer sólo lechuga y pechugas, de vez en cuando necesito un poco de relajo. No puedo vivir allí, porque uno no puede tampoco vivir de TorTrix y helado sin joderse la salud. Hay que combinarlos. Tal vez en la vida, nuestro programa debería llamarse El Orden y el Relajo.

No había

Recuerdo cuando salía de viaje y mi mamá me hacía encargos. Eran tan específicos, que no podía quedar bien con otra cosa. Y ay de mí si no encontraba. ¿Dónde quedaba el agradecimiento de tantos años de abnegación? Cuando uno tiene requerimientos tan detallados, lo bueno es que eso obtiene. Lo malo es que eso obtiene.

Creo que es útil hacer planes. Conocer la ciudad nueva con ayuda de una investigación previa. Querer cierta cosas de una relación. Tener expectativas de un trabajo. Pero, si uno no está dispuesto a salirse de la caja, se puede perder de todo lo que queda afuera. Y uno ni siquiera sabe todo lo que uno no sabe. ¿Cómo lo va a pedir?

Cuando alguien se va de viaje, generalmente no pido cosas específicas. Lo mejor de no tener necesidades apremiantes es que cualquier cosa es una sorpresa bienvenida. Y menos apuros para quien la trae.

Ver fútbol

Es la Eurocopa y probablemente es primera vez que me entero de los partidos. Es más, hasta estoy viéndolos. Todo por hacer bonding con el adolescente. Igual que miro películas de niña para pasar tiempo con la mía. Que no es ningún sacrificio. Los espacios que nos reservan los hijos nos los ganamos a pulso entre miles de distracciones y hay que aprovecharlos.

Uno de los objetivos de la adolescencia es separarnos de los hijos para que se forjen su propia vida. En tiempos de recién ser humanos, ya habrían salido a cazar y tenido hijos. Todo por el imperativo biológico. Ahora los mantenemos en un estado de pubertad prolongada para que adquieran muchas habilidades adicionales. No sé si lo hacemos mejor ahora.

Estoy segura que me quedan cada vez menos ocasiones de estar con ellos. Es más, es lo que espero que suceda. Lo que hace que esté aquí, viendo fútbol y hasta emocionada con los goles.