Sin tiempo

No he tenido tiempo para pensar hoy. Y, no sé, creo que algunos días eso es bueno. Parte de la distracción de la vida es ese monólogo continuo interior que nos separa de lo que estamos haciendo.

Parece ser que los seres humanos no adquirimos esa voz hasta que adquirimos lenguaje, como si el yo que construimos necesitara de palabras para hablarse a la existencia. También eso indica que probablemente el ego es algo posterior a nuestra existencia y que es posible acallarlo sin desaparecer. Interesante que la ciencia sirva para demostrar ciertos postulados filosóficos/religiosos.

Independiente de todo eso, el hecho de estar ocupada, me da la oportunidad para descansar de pensar. De salirme de mi temporalidad al no tener un minuto qué perder. Tal vez allí resida la verdadera eternidad.

No soy buena

Hoy entrenamos con los meros meros del karate. Como siempre, me doy cuenta lo mala que soy. No termino de hacer mías las aplicaciones de los movimientos y los hago mal.

Todo, siempre, se puede hacer mejor. Nunca, nada, se puede hacer perfecto. Y en ese proceso de mejora es que se hace lo que verdaderamente vale la pena. Parte de la práctica no es sólo hacerlo bien, sino perder el miedo de hacerlo mal. Yo prefiero tirarme al agua y que me salga medio mal lo que quiero aprender a hacer bien, que quedarme sentada a la orilla de la vida viéndola pasar sólo porque no me sale perfecto. Al carajo con lo perfecto. Denme algo que pueda hacer.

Seguro tengo mucho qué aprender. Y mientras lo siga haciendo seguiré adelante, aunque sea mal. Creo que de eso se trata.

Hoy no se trabaja

Pero la vida sigue, y siguen habiendo cosas qué hacer, gente qué alimentar, perros qué cuidar, ejercicio, escritura… La interrupción en la rutina no quiere decir que lo esencial no continúe.

Creo que eso es lo que más me gusta de cualquier interrupción: saber que siempre hay a dónde regresar. Como si aún tuviera casa de mis padres dónde me hagan mi postre favorito. Supongo que me he creado mi propio lugar ficticio y allí me siento bien.

Así que mañana (hoy), aunque no se trabaje, igual sigo con lo igual.