Cuando Sea Grande…

A los cinco años quería ser pediatra por la mañana y veterinaria por la tarde. Obviamente a esa edad no tenía noción de consideraciones sanitarias. Mi única motivación era ayudar a niños y animales.

Soy abogada. Ni cerca del principio altruista de mi infancia. Aparentemente. Si analizo a profundidad mi deseo, veo que quería ayudar a resolver problemas y eso sí es mi especialidad.

Creo que todos llevamos dentro una afinidad hacia algo que nos ayuda a tener éxito, es sólo cuestión de encontrar su esencia. Como mamá, mi trabajo es cuidar las plantitas de la vocación de mis hijos para que crezcan junto con ellos y los ayuden a ser felices. Es una tarea difícil, porque a este tamaño tan pequeño, todavía se confunden las malas hierbas con la planta. Por eso no les digo nunca que no pueden hacer hasta lo más descabellado que se les pasa por la mente. Hasta el momento he pasado por diseñador de carros, bomberos, peluquera, quarterback de los Colts, diseñadora de modas, veterinarios… Nunca abogados.

Y heme aquí, senda licenciada en ciencias jurídicas, cuidando dos niños, dos gatos y un hámster. Tal vez no estoy tan lejos de mi niña de 5 años.