Estoy bien equipada para reaccionar en emergencias. ¿Cómo será que una emergencia nunca es buena, siempre mala? De cualquier forma, me corre hielo por las venas y las cosas salen. Se hace lo que se puede con lo que se tiene.
Las buenas noticias me dejan sin aliento. Tengo que procesarlas y creo que reacciono mal: me congelo. ¿Será que nuestros cerebros están mejor equipados para lidiar con cosas malas?
Como sea que funcione, tengo que aprender a respirar.
