Vamos

Quisiera dormir. Ya ni siquiera ocho horas, sólo no despertar a medianoche. Tengo, supongo, estrés acumulado. Y me levanta de la cama con cualquier pretexto.

Cuando uno contabiliza las cosas que hacen daño a la salud, no dormir está en la cima. Y, lo más irónico, es que pareciera que es hasta un orgullo decir que uno duerme poco. Como si estar simplemente ocupado fuera valioso.

No he llegado a cuantificar exactamente qué me da más valor: si terminar todo lo que tengo qué hacer o no sentirme agotada. Por el momento, sólo veo que me sigo llenando de más ocupaciones. Ni modo. Vamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.