Una tarde más

Tengo un par de años (cinco, de hecho), de estar mutando. Supongo que esto tampoco es cierto, que cada día lo hago. Lo que pasa es que, como me miro/siento/pienso siempre, es complicado poner un hito en el cambio. Pero… hoy vi unas fotos de hace quince años, estoy segura que fueron las últimas que les tomaron a mis papás y la diferencia es enorme. En general, no me gusta ver ese álbum, mis papás, aunque no viejos de edad, están tan deteriorados que podrían ser unos ancianos.

Siempre digo que mi pecado capital favorito es la vanidad y que, gracias a ella, yo me despierto a las cuatro de la mañana a hacer ejercicio y tengo mucho tiempo de no comer postres como cosa habitual. No sé, puede que sea cierto hasta algún punto, pero la realidad estoy segura que es otra.

Hoy salimos a comer un helado con mis hijos y puedo moverme a su velocidad, cantar tan alto como ellos y reírme sin dolor.

Una tarde más. No sé cómo se amalgama todo esto en mi consciencia, pero estoy segura que no soy inmune al paso de las horas sobre mi cabeza. No le tengo miedo al tiempo, sólo a no poder esperarlo de pie.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.