Una pequeña ayuda

Las cosas difíciles de alcanzar se ponen allí por una razón: esforzarse más o pedir ayuda. A los niños les quedan muy alto los aparatos que no queremos que usen. Alguna vez escuché que la regla de la casa para leer libros era que se podía agarrar cualquiera que pudieran alcanzar.

Luego está lo que no podemos hacer solos. Como llevar una relación. Tener una amistad. Jugar tenis.

Yo detesto pedir ayuda. Detesto pedir cualquier cosa. Como si pudiera obtener lo que quiero por telepatía. Lo que me da miedo es que me digan que no. Que no me lo quieren dar. Que no me lo merezco. Pero así lo más importante siempre queda fuera de mi alcance.


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