Una lucha no perdida

Estoy más allá de la mitad de mi vida. No es alentador eso, pero da idea que me queda menos por delante de lo que he recorrido hasta hoy. No soy mucho de hacer grandes elucubraciones acerca de cosas importantes. No pretendo dejar un legado, mucho menos una marca en la Historia. No creo que eso sea para lo que vine.

Pero sí estoy segura que puedo resumir lo mejor de mi vida en los momentos pequeños en los que me siento liviana. Como si no tuviera cosas de qué preocuparme. Existen esas pausas, aunque sean pocas y espaciadas. El resto del tiempo se siente como una carrera cuesta arriba en terreno lodoso. Se avanza y se retrocede y se lucha. Pero vale la pena. Mis hijos aprenderán a comer bien sin que se los diga. Mis amigos recordarán que les hice comida rica. Las personas a quienes quiero, lo tendrán muy claro. Al final, esa es la única huella que interesa. El resto se borra con los pasos de los que vengan detrás.

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