Una ausencia bienvenida

Prefiero no contar las cosas que me preocupan. Principalmente porque me preocupan cosas que aun no están sucediendo, sólo su posibilidad. Entonces pienso que no vale la pena compartirlas, si no sé bien qué contar. Así paso a veces el mes que tardan los resultados en estar listos, respuestas que uno espera que sean negativas, faltas de cosas desagradables.

La incertidumbre es mi peor castigo. Cuando ya sé qué tengo enfrente, no me molesta tomar hasta las peores decisiones, ya lo he hecho. Pero el no saber me carcome por dentro, porque me hace sentir impotente. Tal vez por eso prefiero el enojo a la tristeza, porque con el primero me muevo y la segunda me tumba.

Así pasé el último mes, esperando que me dijeran que no había algo. Apenas hace unos días lo conté. Supongo que necesitaba un poco de desahogo. Todo bien, todo bien. Buena ausencia. Y buena compañía.

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