Tenía años de no pintarme las uñas. El oficio no es compatible con el esmalte. Pero encontré un rescoldo de arreglo dentro de mí y tengo un par de semanas de hacer el esfuerzo. Y ahora que ya le volví a encontrar el gusto, tengo que dejar que mis uñas respiren.
Todo necesita un respiro. Para descansar y hacerlo mejor después. Para renovarse. Para comenzar de nuevo. No pueden durar mucho, estar estáticos por mucho tiempo es sinónimo de ruina. Pero avanzar sin descansar es arruinarse por el desgaste.
Ahora tomo un respiro. Mañana vuelvo a retomar las buenas costumbres.
