Tengo escoliosis. Nada severo, pero si subo de peso o dejo de hacer ejercicio, sí me molesta mucho. Son de esas cosas a las que seguro no le presté atención cuando tenía menos años encima. Ahora es uno de mis alicientes para no tragarme hasta el último pedazo de pastel. Pero, de vez en cuando, no importa cuánto me cuide, me recuerda que estoy defectuosa.
Todos tenemos una característica que nos inclina hacia un lado. No siempre es mala. Simplemente nos desbalancea si no le ponemos atención. Nos toca pedir un ajuste, casi como llantas en un carro. Es bueno tener idea de por dónde se tuerce uno. Puede ser un orden llevado al extremo. Trabajo sin parar. Sociabilidad sin límites. Cosas que, en medida, hasta son virtudes.
Se me acaba de desajustar el balance y me pasé un par de meses tratando de no hacerle caso. Hasta que capitulé y me hice un masaje que me dejó atropellada. Espero que mañana se sienta mejor todo.
