Hasta mi forma de tratar a los niños, aunque me haya funcionado hasta ahora. El día de hoy va a tener el mismo término que el de ayer. Los sentimientos se esfuman. La gente se va.
Yo también termino, no funciono igual que otros días y dejo de hacer lo que solía.
Todo termina. Y sigue. Tal vez lo correcto sea decir que todo cambia, aunque permanezca.
